Estudio Lulu

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Encontrar un lugar y convertirlo en tu hogar

Yo también comencé trabajando en mi casa, más específicamente en la casa de mis padres, y aún más detalles: en mi propio cuarto. En el mismo escritorio donde armaba mis trabajos para a facu, allí mismo respondía los mails en plural como si fuera una gran empresa, siendo yo sola el departamento de RRHH, Administración, Diseño, Gerencia… todo.

A METROS DE LA CAMA

Lulu nació en el año 2012 dedicándome especialmente a papelería para casamientos. Como ven, con el tiempo las cosas van cambiando; pero sobre todo comencé en el lugar donde estaba; viviendo con mis padres.

No podía esperar a tener mi propio lugar, o poder alquilar un oficina, tener empleados o un asistente; yo quería empezar y lo haría sea como sea.

Cuántos de nosotros conocemos personas que siempre quieren hacer cosas; y no sólo emprendimientos, sino un viaje, mudarse, dieta y hasta separarse; pero nunca es el momento adecuado. Sé que lo leímos mil veces y nos lo decimos incluso, pero aquí va: ¨Si esperas el momento, el momento nunca llega¨

El momento ideal no existe, lo construimos nosotros mismos. No esperes a que las cosas sucedan, búscalas y créalas tu.

Estas palabras suenan cliché y creí que nunca las escribiría, pero mirando hacia atrás mi camino, debo decirlas porque son mi verdad; el momento lo hacemos nosotros. Siempre es un salto de fe, con más o menos cálculos de los riesgos, pero siempre será hacia lo nuevo, lo desconocido, y nos da miedo. No! Mejor dicho, nos aterra, no? Pero que no nos inmovilice.

Mismo espacio, un nuevo fin

Lo importante de trabajar en el mismo ambiente en donde dormimos, es cambiar el espacio. Si es nuestro escritorio, y un día nos convertimos en los dueños de una marca, ya no puede ser el mismo. Pensemos, o busquemos inspiración en Pinterest o en revistas; cómo se vería un escritorio de un negocio, una oficina. Tenemos la posibilidad de hacerlo a nuestro gusto!

Pasos a seguir:

1 – Arma un Inspiration Board de cómo quisieras que se vea tu espacio de trabajo. Usa imágenes de revistas, papeles de colores y hasta retazos de telas si lo deseas. Aunque tal vez no sea luego exactamente como lo imaginas, nos ayuda a marcar el camino.

2 – Más allá de la imaginación y la estética, pensemos en funcionalidad. ¿Necesitamos espacio para la computadora? ¿Qué otros elementos usaremos a menudo? Podemos servirnos de estantes a una altura baja, a alcance de la mano para tener cerca las carpetas, cuadernos, blocs, o incluso la impresora; pero que a la vez no ocupen lugar en la mesa de trabajo.

3 – Descartar. Importantísimo deshacernos de las cosas que nos distraen. Pueden ser fotos de viajes o personales, elementos que no vamos a usar; como marcadores, o abrochadora, o cinta adhesiva. Sí, aunque sean elementos de ¨escritorio¨ si no lo vamos a usar, no lo necesitamos a la vista.

4 – Agrega tu toque personal. Cuando trabajaba en una empresa, en mi cubículo, nada de lo que allí estaba lo había elegido yo. Por ello, llevaba cosas mías para hacerlo propio. Has lo mismo con tu propio escritorio. Puede ser una planta, un objeto decorativo, o incluso un aroma. Los espacios también tienen sus perfumes y nos predisponen de formas diferentes, cambiando nuestro ánimo. Busca un perfume de tu marca (puede cambiar, sólo debe gustarte ahora). Puede que el día laboral comience ahora con un rico aroma en el ambiente.

 


VECINA

Ya en mi casa, pude destinar un ambiente específico para mi trabajo. Por suerte ahora, podía dormir lejos de los papeles y los cartones; pero me encontraba con otros desafíos.

Levante la mano la que trabaja en su casa y mientras tanto pone ropa a lavar o cocina una tarta, o recibe al electricista! Yo lo hacía!

Viviendo sola tenía parte de mi tiempo destinada a la casa. Algunos de ustedes también lo tendrán a otros qué haceres: la familia, los chicos, u otra actividad. Una vez ganado el orden del espacio (ya tenemos una oficina separada de la vida privada aunque bajo el mismo techo), debemos hacer lo mismo para el tiempo. Separemos los tiempos para cada cosa.

¿Cómo organizo el tiempo estando en casa?

Derribemos el mito, primero que nada: ¨No somos la mujer maravilla¨. Ojalá, pero no podemos con todo. Algunos (nuestra pareja, o incluso nosotras mismas), creemos que por estar en casa trabajando, también podemos hacer todo, como si nos clonáramos, pero el tiempo no se multiplica, es uno sólo, y si planeo trabajar, no podré a la vez hacer la comida.

Pasos a seguir:

1 – Primero listas, luego preparadas. Armemos listas. Una de ellas será de las cosas personales; la llamaremos YO. Son solamente aquellas actividades que nadie podría hacer por nosotras; como ir al gimnasio o una cita médica.

Luego una segunda lista que llamaremos NOSOTROS. Aunque vivamos solas, son aquellas cosas que podríamos derivar, como ir al supermercado (alabado sea el comprar online), o limpiar la casa, buscar a los chicos en el cole, entre otros.

2 – Períodos. Anota a lado de cada ítem de tus listas, cada cuánto realizas esas tareas. Pueden ser diarias, quincenales, mensuales o trimestrales incluso.

3 – Toma la lista NOSOTROS y pon al lado de cada tarea a quién podrías encargarlas, aunque hoy no lo hagas de ese modo. Si vives en pareja o con otras personas, algunas de las actividades de la casa podrían turnarlas o bien evaluar la posibilidad de contratar a alguien para que las haga. A veces una pequeña inversión que puede hacerte crecer.

4 – Tu día. Momento de pensar en cuántas horas al día dedicarás a tu negocio. Puede que cada día varíe; eso es lo bueno de ser independiente. Habrá días también en que puedas comenzar a primera hora y terminar temprano, o empezar entrado el día y concluir más tarde. Yo, por ejemplo, los martes que doy clase hasta las 21hs, y llego a mi casa cerca de las 22hs, comienzo a trabajar cerca del medio día.

5 – Ahora con tu tiempo y tus tareas, armemos un plan. Al igual que lo hacíamos en el colegio con los horarios de cada materia, armaremos un mismo schedule con los tiempos laborales y los tiempos personales. Si te animas y tienes tareas quincenales o mensuales, podés armarlo del mes entero; sino, empecemos por organizar nuestra semana.

 


EL ESTUDIO
Todo llega en su debido momento porque estamos preparados para recibirlo.

Y finalmente llega el día en que uno construye su propio lugar, con otra dirección, en otro barrio tal vez, a cuadras de la casa pero bajo otro techo. Un lienzo en blanco en todo sentido, un espacio para elegir sus colores, perfumes y energía. El 2018 me encontró finalmente con mi propio estudio. Ya no era en mi casa, o un ph compartido; era solamente el lugar de Lulu, su propio hogar creativo.

Este es mi espacio, en donde no entran las obligaciones de la casa, o las personales; sólo es un momento creativo, de producción y por sobre todo de apertura. Aquí dicto mis talleres, y entonces: sucede otra magia. Ya no es sólo mi energía, sino la compartida, la que surge de la sinergia del trabajo en grupo, la que cada uno trae, transforma y a veces tenemos la satisfacción de hacerla crecer o cambiar por una mejor. Hay días en que llegamos con una nube negra arriba nuestro, pero sucede el milagro de irnos sin ella y con una sonrisa en el alma.

El estudio es mi lugar y el de todos aquellos que lo habitan; a veces una vez por semana o una tarde de sábado. Lo he construido para Lulu, para mí y para todos los que visitan; lo cuidamos y lo mimamos entre todos.

No habría podido llegar hasta aquí sin aquellos que también andan este camino, con su rol de amigos, pareja, mamá y papá, alumnos o colegas. Gracias, ellos lo saben.

Soñá. Imaginalo. Desealo de verdad y un día, te prometo que será realidad.

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