De la ilusión al miedo

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El comienzo de un negocio es pura alegría; porque hasta las dificultades se tiñen de positivismo y las vemos como desafíos.

ENTUSIASMO E ILUSIÓN

El comienzo de un negocio es pura alegría; porque hasta las dificultades se tiñen de positivismo y las vemos como desafíos. Tenemos toda la esperanza de que nuestra idea; que ahora tiene nombre, logo, web, Instagram y Facebook; se convierta en un negocio rentable. Hasta tal vez, crezca tanto, que con el tiempo ya no sea un ¨autoempleado¨, sino que sea una gerente y deba aumentar el equipo! Wow! Qué pensamiento más alentador, no? Quién sabe, tal vez ese día llega.

 


 

Pero a medida que pasa el entusiasmo y esa pequeña luna de miel del lanzamiento, después de los primeros comentarios, los seguidores, y mensajes de aliento; llega el negocio de verdad: los clientes. Esas personas que apuestan a nuestro trabajo, nuestro target a quienes cubrimos una necesidad y por suerte nos han encontrado; y sobre todo (y a veces para  nuestra sorpresa) ESTÁN DISPUESTOS A DARNOS SU DINERO A CAMBIO!

Sí, así de sorprendidos estamos, porque nos parece muy natural ir a pedir un café y entregar nuestro dinero a cambio; pero nos parece sobrenatural que lo mismo suceda con nosotros, no? Sí, sucede, y es lo que estábamos esperando!

Más allá de la alegría de los primeros clientes, y de responderles a las 23hs desde la cama, o en medio del colectivo agarrados para no caernos: ATENTOS, porque acá es donde podemos equivocarnos. No me refiero a equivocarnos con el cliente, sino con nuestro negocio. ¿Por qué? Porque vamos a cometer uno de los mayores errores, reaccionar desde el miedo.

 


 

MIEDO

 

El emprendedor vive con miedo; sobre todo los primeros 2 años. Tenemos miedo de que no funcione, que mi negocio no genere la suficiente plata y tener que dejarlo. Y sobre todo con ello llegaría la etiqueta de ¨soy un fracaso¨, y el resto me mira de esa forma. Pánico a tener que salir a buscar de nuevo un trabajo en relación de dependencia, y cómo explico este tiempo de parate, o cómo conseguiré una entrevista a mi edad?!

Miedo a que a la gente no le guste lo que hago, miedo a la crítica, a que un pedido salga mal, miedo a perder la ilusión. Sí, pero no te desalientes, todos estuvimos ahí; y el miedo es el resultado natural a estar experimentando algo nuevo; y algo de eso es lo lindo de emprender.

Lo más importante es lo siguiente: NO ACTUAR CON MIEDO! Cuando aparecen los clientes, sobre todo el primer año del negocio, somos capaces de entregar a nuestra mamá con tal de que sea un cliente feliz; entonces perdemos la perspectiva de que llevamos adelante un negocio y sólo queremos complacer al otro. Yo también los he cometido, con la fiel creencia que era lo que había que hacer.

No te olvides que tu trabajo vale, y sí, hay alguien dispuesto a entregarte su dinero a cambio.

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