Cambiar

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El tiempo nos cambia

No somos los mismos adolescentes o niños, no tenemos las mismas opiniones que hace unos años, tal vez hasta incluso cambiamos de profesión.

Cuando terminamos el secundario y me preguntaron: ¨¿Qué querés ser?¨ (Como si no fuera nada aún), era muy difícil de responder, ya que siempre me pareció exigente comprometerme a una profesión de por vida, si ya había sido testigo con 17 años, de que mis inquietudes y gustos no eran siempre los mismos.

Tener la espiritualidad para aceptar el cambio puede ser el mejor regalo que tengamos. Y digo espiritualidad porque es lo que nos acompaña siempre, esa voz interna, nuestra propia exigencia, nuestra decepción y orgullo.

Cuando dejé la carrera de medicina, no sólo era quitarme el título de ¨la médica del grupo de amigas¨, ¨la médica de la familia¨… eran todas las expectativas de otros para conmigo; y primero que nada las propias, las mías, aceptar que no fue un error, que no me había equivocado, sino que era parte del camino. No fue fácil, por ello deseo que tengamos la espiritualidad para aceptarnos, siempre.

 


 

De lo personal al negocio

No sólo nosotros cambiamos sino que el contexto también lo hace. En mi caso, el desarrollo tecnológico también ha afectado a mi marca. Les cuento:

¿Cómo nace Lulu?

Yo amo el papel, la experiencia del tacto sobre el material, sus texturas, grosores, los colores sobre uno y otro… toda la vivencia del papel en sí. En un comienzo me dediqué a papelería personalizada con papeles especiales, enfocada a casamientos mayormente.

A medida que pasaron los años, imprimir participaciones comenzaba a reemplazarse con la invitación digital. Además de impactar en la rentabilidad de mi negocio, el formato digital no era algo que me apasionara; y sé que si no hay amor en lo que hago, no seré feliz y eso se transmite.

 


 

Momento de cambiar

A la par de que el negocio de impresión comenzaba a dar un giro, en mi vida personal sucedían otros cambios. Había tomado mi primer taller de encuadernación y había encontrado en el hacer con las manos, un momento de paz y conexión conmigo misma. En medio de esta experiencia; un amigo me tienda a comenzar a dar clases, y digo que Sí!

 


 

Sí, quiero!

Comencé a dar clases y pude ser testigo de cómo otras personas, encontraban un momento de conexión consigo mismas por medio de la encuadernación. Así volvía, o continuaba, con mi amor con el papel sosteniendo siempre la experiencia del contacto con el mismo. Así fue cambiando Lulu Heart Paper, cambió a la par de la tecnología y cambió  a la par que lo hice yo; pero siempre con el mismo espíritu.

 


Cuando podemos ver la salida de emergencia, podemos ganar tranquilidad; y así ya no pensamos que es una emergencia, sino una posibilidad

 


PLAN DE CONTINGENCIA

Si sos de aquellas personas que le tienen miedo a los cambios, o que no se imaginan cambiando algo de sus vidas o sus negocios; te propongo algo: tener un plan de contingencia, como pasos a seguir en el caso de una emergencia, puede darte la tranquilidad que necesitás. Así, cuando te imagines el peor escenario, siempre sabrás qué hacer.

1 – Pensá en aquello que no te gustaría que cambie. Sí, puede que no sea lo más lindo de hacer, pero te propongo que lo hagamos, para empezar a perder el miedo.

2 – Evalúa cómo sería un cambio leve, moderado, o total.

3 – Encuentra, sin desesperar, posibles soluciones en cada nivel. Piensa en: ¿Quiénes podrían ayudarte? ¿Qué habilidades que tengo, pondría en práctica en tal caso? ¿Qué debería aprender para sortear la situación?

4 – Finalmente, te invito a que te respondas la siguiente pregunta: ¿Y si este cambio sería bueno que me suceda?

Ahora, el cambio; sigue pareciendo tan grave?

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